Minerales críticos: el desafío del Perú en la nueva geopolítica2 min lectura
En la actualidad, la competencia mundial se ha desplazado del petróleo hacia los minerales críticos, impulsada por la transición energética. En este contexto, el Perú se posiciona como el noveno país más atractivo a nivel global para el suministro de minerales esenciales, según el Servicio Geológico de EE.UU. Sin embargo, la geología por sí sola no garantiza el éxito; atraer inversiones se ha vuelto crucial en un entorno donde naciones como Australia, Chile y Argentina ofrecen marcos regulatorios más estables. Mientras el Perú se encuentra en un debate interno sobre cómo avanzar, los proyectos mineros pueden tardar entre 10 y 15 años en ser aprobados, lo que permite que otros países avancen y capten inversiones que el Perú podría perder.
El país genera cerca de 10 millones de toneladas de concentrado de cobre anualmente, pero el 80% de esta producción se exporta sin procesar, principalmente hacia China y otros mercados asiáticos. Esta situación no solo implica una pérdida económica directa, sino que también significa que minerales estratégicos como el galio y el germanio, que se encuentran en esos concentrados, se exportan sin que el país obtenga beneficios de su valor agregado. Así, el Perú vende materias primas a precios de mercado, permitiendo que otros fabriquen productos de alto valor, como baterías y dispositivos electrónicos, que luego se revenden al país a precios significativamente mayores.
La falta de inversión en investigación y desarrollo (I+D) es un factor crítico en este escenario. Mientras que China ha logrado dominar el mercado de minerales críticos a través de una inversión sostenida en talento humano y tecnología, el Perú ha visto un crecimiento en su producción minera sin un avance equivalente en su capacidad tecnológica. Actualmente, el gasto en I+D en el Perú es de apenas 0.16% del PBI, muy por debajo del promedio de la OCDE y de otros estándares regionales. Esta brecha tecnológica limita la capacidad del país para capturar el valor agregado de sus recursos naturales.
Un ejemplo positivo de innovación en el sector minero se observa en Chile, donde la startup Ceibo ha desarrollado tecnologías de lixiviación de sulfuros de baja ley, lo que ha llevado a Glencore a implementar estas soluciones en su mina Lomas Bayas. Este tipo de iniciativas demuestra que la investigación y el desarrollo pueden generar resultados significativos. Por ello, la cooperación regional en América Latina, como sugiere Paul Mitchel de EY, podría ser una estrategia clave para cerrar las brechas tecnológicas y fortalecer la posición del Perú en el mercado global de minerales críticos.
Fuente original: Energiminas




